PROTECTORA NUEVA VIDA

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Compromiso. Compromiso con cada animal que NUEVA VIDA rescata.

Como su propio nombre indica, la protectora NUEVA VIDA se compromete con cada animal rescatado a proporcionarle una nueva vida, una vida lejos del maltrato y el abandono que sufrieron en el pasado. Un compromiso para recuperar la dignidad que un día fue robada.

Los voluntarios de esta protectora de la Comunidad de Madrid se sienten comprometidos con esta labor y luchan incansablemente para frenar las altas cifras de abandono animal. Sus rescatados repartidos en casas de acogida y el albergue comienzan a entender que un nuevo futuro prometedor llega a sus vidas. Grandes, pequeños, de raza, mestizos, jóvenes y mayores tienen un hueco en esta gran familia, sin importar cuanto tiempo pase hasta encontrar su familia definitiva.

Gracias a la gran difusión de la protectora Nueva Vida muchos de los rescatados encontrarán pronto una familia definitiva, otras veces, el destino caprichoso, les hace esperar meses incluso años. Pero los voluntarios de NUEVA VIDA no desisten y encontrarán la familia definitiva que le devolverá la felicidad a cada alma rota por el abandono, por la explotación de la caza o por el maltrato sufrido en el pasado.


Conocer los animales albergados en la protectora NUEVA VIDA, es conocer la pureza del alma animal, dejarte embaucar por sus caricias, besos y juegos donde demuestran que están listos para ser tu mejor amigo de cuatro patas.

Ofelia Alcántara.

A VECES LA VIDA VA Y TE BESA EN LA BOCA

1 comment
Es cierto. A MAGOO le pasó…. La vida, que tan en contra estaba, va y lo pone delante de Nanda…

Nanda nació en Venezuela pero su familia es asturiana, y allí regresó hace unos años. Siempre fue animalera, rescató hasta una zarigüeya apedreada, ayudó a “escapar” a los animales destinados a la disección en el instituto…

En el año 2009 y decidida a adoptar un galgo, se dio de bruces con un perrito muy, muy especial… un cachorro con los ojos terriblemente infectados, de un mes aproximadamente, estaba en Ciudad Real, lo llamaban Pablo por el chico que había dado la voz de alarma al verlo abandonado y llorando.

Estaba en la protectora Pequeños Amigos, y se pusieron de acuerdo con Nanda para que lo recogiera en Salamanca. Pablo pasó a ser Magoo…tenía aproximadamente 3 meses, hubo que proceder a enuclear sus ojitos infectados; no sabía caminar con correa, si lo dejabas en la calle se quedaba quieto.

Nanda nos cuenta :

“A los poco días de llegar con él a casa empecé a sospechar que también era sordo. En cuanto a los motivos de su sordera, los desconocemos, suponemos que una posibilidad es que al ser sordo el cazador se deshizo de él y al estar abandonado entre basura cogió una infección en los ojos que hizo que los perdiera, o simplemente lo abandonó y la infección de los ojos pasó a los oídos, eso es algo que no sabemos.


Te confieso que estaba realmente asustada porque mi experiencia era "ninguna", hablé con un etólogo por miedo de meter la pata...pero con paciencia lo conseguimos.

Magoo es un perro muy obediente, sabe por contacto lo que debe hacer, sentarse, acostarse y quedarse quieto en un sitio... Tampoco soy de las que espera que los perros hagan malabarismos, lo justo para poder desenvolverse en esta sociedad.
Tardamos un poco más que con otros en enseñarle a hacer sus necesidades en la calle, pero desde entonces nunca hizo nada en casa, cuando llega algún perro de acogida al ser tan estable nos "ayuda" en su adaptación”.

¿Cómo es la vida de Magoo? Pues… mejor que la de muchos perros. Seguimos hablando con Nanda:

“Tras ser casa de acogida para galgos, conocí a Oliva . No es miedosa, es muy sociable, solo sé que llegó de Sevilla y que estaba en una gasolinera, creen que escapó de algún galguero, a lo único que le tenía miedo era a los cigarrillos, cuando alguien fumaba se apartaba, tal vez alguna vez la quemaron porque tiene pequeñas marcas circulares en la patas. Y como donde caben dos caben tres… llegó Balas (la llamaban Olga) un podenca de las pequeñitas, esa tiene terror a las personas, si la acaricias aun le encuentras algún perdigón bajo la piel.


En mi casa vive también “mi cachorra” y mi hermano. Y esa es mi gran familia”

Magoo, un desecho de los cazadores, ciego, sordo, es hoy uno más de la familia, y es que, a veces, la vida va y te besa en la boca.
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