TU REGALO SU DESGRACIA

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La presencia de un animal en casa requiere de una gran responsabilidad, deben satisfacerse sus necesidades como individuo a nuestro cargo, igual que las de cualquier otro integrante de una familia.

Las obligaciones que adquirimos con ésta decisión, van más allá de cubrir las exigencias básicas o educativas del nuevo integrante. La procedencia del animal resulta fundamental para evitar la colaboración con el comercio lícito o ilícito de animales.



En España existen una gran numero de criaderos, unos mejor dotados que otros, unos legales y montones de ilegales. No hay diferencia, ambos comercian con sus vidas. Los primeros venden cachorros en masa a las tiendas, donde se les exhibe en escaparates como si se tratara de muñecos. Hijos de madres desahuciadas, desgastadas y explotadas sexualmente que malviven para atender a la demanda de los escaparates de las tiendas. Generalmente se vuelven propensos a padecer frecuentes problemas de salud, si es que no llegaron ya con ellos, pues la descalcificación de la madre, el estrés del trato y del encierro, los cruces entra la misma familia, la inadecuada alimentación y el continuo uso de medicamentos, acaban con sus sistema inmunológico, afectando al desarrollo del cachorro.

El comercio desde el extranjero se manifiesta tan cruel como el nuestro. La misma situación ya descrita pero añadiendo viajes de interminables kilómetros en camiones o furgonetas cargadas de cachorros de pocos días. Su procedencia habitual suele ser la Europa del este y una gran cantidad de ellos mueren en el camino sin el calor de su madre.

Algo parecido sucede con los ilegales, habitualmente en manos de particulares que practican inseminaciones forzadas fuera de los periodos de celo, sin que los animales lo manifiesten naturalmente. Pisos, garajes, zulos, chamizos y otros lugares inadecuados. Todo vale para la crianza de unos cachorros, cuyo destino más común es la venta por internet. Los beneficios alcanzan inimaginables, ante la ausencia de ley contundente que regule esas prácticas. Un mercado negro de proporciones incalculables.

Cuando alguien adquiere o transmite un animal bajo esas condiciones, se convierte en cómplice de la mercantilización de un ser vivo. La mayoría acaban en perreras, abandonados en carreteras o en situaciones que ninguna querríamos para nosotras.

Se vuelve prioritario su rescate de las perreras, donde suelen tener plazos prefijados para el sacrificio, y donde padecen no solo el estrés propio del encierro, sino diversas enfermedades a consecuencia de sus debilitadas defensas. El coste es muy reducido. Poco más que las vacunas y el chip. Ellos son prioridad. Cuando le cambias la vida aun animal necesitado, te das una oportunidad única y maravillosa.

Acude a las asociaciones, centros de refugiados, protectoras... Por cada animal adoptado ayudas a dos, al que adoptas y al que ocupa su lugar. Contribuyes a sufragar los gastos precisos para mantener otros ejemplares, como otro lo hizo antes con los de tu nuevo compañero. Debemos extender la red de ayuda, ejercer de adoptantes y de casas de acogida temporales, auxiliares o indefinidas. El abandono se ha convertido en un problema social. Como parte de la educación, los valores y el sentido común, nos involucra responsablemente a todas las personas como sociedad.
Estas fiestas ampliemos el círculo de empatía hacia todos los animales.

¡Felices Fiestas !


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